Trabajando la sombra (parte 1)

La sombra es todo aquello que guardamos en nuestro inconsciente, tanto nuestros defectos, como nuestros verdaderos talentos. A mayor luz tiene una persona, mayor es su sombra porque así es como el Universo encuentra el equilibrio. Todos somos los dos polos, incluso los países, las sociedades y las empresas, tienen luz y sombra.

Este es un texto de Marianne Williamson que ha sido citado ampliamente porque fue leído por Nelson Mandela en una ocasión señalada, y que creo aclarará el concepto que intento explicaros:

“Nuestro miedo más profundo no es a ser incapaces. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos atemoriza. Nos decimos a nosotros mismos: ¿quién soy yo para ser brillante, genial, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quiénes somos nosotros para no serlo? Tú eres un hijo de Dios.

 

El hecho de hacerte pequeño no sirve al mundo. Nada hay de iluminación en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos tenemos que brillar como hacen los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que llevamos dentro. Y no está sólo en algunos de nosotros, está en todos. Cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a los demás para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.

(A Return to Love: Reflections on the Principles of “A Course in Miracles”, 1992) extraido del Libro: Viaje del Héroe de R. Dilts y S. Gilligan (pág. 109-110).

 

Desde nuestro mismo nacimiento, nos enseñan a que debemos comportarnos de la manera “correcta”. ¿Y cuál es esa manera? Aquella que haga que seamos aceptados, incluidos, que podamos formar parte de la sociedad. Esto viene desde la prehistoria, pues uno de los mayores castigos en la tribu, era ser aislado, hacer como si no existieras. En tiempos tan difíciles, esto podía suponer no recibir sustento ni amor, y por tanto, morir. Nuestro cerebro reptiliano sigue recordando aquella época, en la que para subsistir era necesario vivir de forma grupal. Por tanto, desde bebés vigilamos nuestra actitud, nos enseñan cómo debemos expresarnos, cómo debemos ser para que la sociedad nos acepta y nos ame.

Esto hace que guardemos mil cosas en nuestra sombra, tanto lo que pensamos que son defectos, como lo que es nuestra luz más brillante. La única forma de permitirnos SER, es convertirnos en un todo, como es el Universo, unir nuestra luz y nuestra sombra, abrazando eso que nos da tanto miedo, y que en realidad somos nosotros mismos.

No es un trabajo sencillo pero os puedo asegurar que es tremendamente gratificante.

¿Sabéis lo que es un héroe? Es una persona que ha bajado a los infiernos, a esa cueva oscura y peligrosa de la que sale victorioso. Es una persona que ha trascendido y abrazado su oscuridad para amarse por entero y convertirse en un faro que ilumina al mundo. Para convertiros en héroes de vuestra propia vida, hay que trabajar la sombra.

Para este fin de semana os voy a proponer un ejercicio. Como es una tarea ardua, iremos haciendo poco a poco varios ejercicios. Si queréis podéis dejar aquí vuestros comentarios o enviarme mensajes privados con las dudas o experiencias que tengáis.

Vamos a empezar trabajando los que crees que son tus peores defectos.

EJERCICIO 1- TRABAJANDO TU OSCURIDAD

Siéntate en un lugar tranquilo en el que nadie te moleste. Respira profundamente al menos unas 3 veces o incluso si te apetece, medita un rato pidiéndole a los ángeles que te acompañen en este trabajo de sanación y amor hacia ti mismo. Puedes invocar a tus ángeles de la guarda, y  a los Arcángeles Miguel, Rafael, Metatrón y Raziel.

Ahora vas a pensar en todas las personas que de tu pasado o presente te hayan molestado, herido o dañado. Aquellas a las que tú has “juzgado” porque creías que tenían un comportamiento inadecuado hacia ti. (Puedes hacer esto con tantas personas como desees).

Ahora observa a esa persona delante de ti, visualízala con todo detalle y recuerda qué cosas hizo que te dañaron, qué comportamientos tiene que tanto te molestan. Imagínala haciendo eso que tanto te enerva y ahora en vez de verla a ella, visualiza que eres tú quién está haciendo eso mismo. Recuerda cuándo en tu vida has tenido ese mismo comportamiento hacia ti o hacia otras personas. Esta es la ley del espejo.

Si sientes culpabilidad o rechazo por haber mostrado esas mismas actitudes que tanto criticas en otras personas, es hora de perdonarte. Visualízate diciéndote, diciendo a esa persona que tiene ira, que juzga o que es soberbia o déspota: Te reconozco, te acepto y te amo porque formas parte de mí. A partir de ahora tomo tu energía para cuando la necesite pero no permitiré que me domines. Sólo el amor entra en esta alma, y sólo el amor sale de ella.

Siente ahora como te abrazas a ti mismo. Abrázate con compasión, con consuelo, sin crítica. Si lloras o sientes temblores o dolor, no te preocupes, es normal, estás permitiéndole salir a una parte de ti que permanecía oculta. No te juzgues, siéntete liberado y lleno de amor.

Haz este ejercicio con cada sentimiento negativo o defecto que veas en las personas que recuerdes. Puede llevar tiempo, así que hazlo paulatinamente, como tú te sientas cómodo. No tienes que trabajar 20 emociones en un día.

Una vez que has hecho esto, le has dado permiso a esa otra parte tuya para existir, para dejar de ocultarse y para ser escuchada. Ahora, cuando sientas ira p. ej, podrás reconocerla y redirigirla en tu beneficio. Por ejemplo: los deportistas utilizan a veces la rabia, recordando momentos de enfado para hacer un último esfuerzo, una última carrera, un último golpe, que muchas veces supone el ganar la competición. Puedes aprovechar la energía de tu ira para darte empuje, para salir adelante, para reforzarte. Pero ya no la dirigirás hacia otras personas sin control, dañándolas. La ira ya no te domina, forma parte de ti y no pasa nada por ello. Ese SER también eres tú.

Para este fin de semana, creo que ya tenemos trabajo interior. La semana siguiente os colgaré otro ejercicio, así hasta que vayamos integrando nuestra sombra del todo.

Tened paciencia. Todo es por vuestro mayor bien. Estáis sanando.

Gracias por participar, por permitiros SER y amaros. ¡Que tengáis un maravilloso fin de semana de reencuentro!

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